Hay cosas que una no termina de entender por mucho que lleve años escribiendo sobre esto, y los rumores del próximo MacBook de Apple con pantalla táctil es una de ellas…

Según se dice, Apple podría presentar sus nuevos MacBook a finales de octubre, con el 28 de octubre como una de las fechas que se están barajando. Y, si los rumores aciertan, estamos a punto de asistir a uno de esos momentos en los que Cupertino consigue que me haga una pregunta muy sencilla: pero qué narices estáis haciendo con el iPad?

Porque una cosa es que Apple quiera innovar y otra muy distinta es que me tenga en casa con un iPad Pro, un MacBook Air y la sensación de que me están tomando el pelo con lo que dicen que van a presentar… Bienvenidos al maravilloso mundo de Apple, donde nunca tienes suficientes dispositivos y, cuando crees que los tienes, descubres que los de Cupertino se vuelven locos y crean otro que es una mezcla.

Tengo un iPad Pro M4 que es una auténtica bestia de dispositivo según dijeron en la presentación, y que realmente corroboro. Tiene una pantalla espectacular, un chip que va sobrado y un diseño que hace que cualquier persona mínimamente interesada en la tecnología quiera tocarlo.

Luego tengo un MacBook Air M3, que para lo que hago en el trabajo va de sobra, y que cada vez uso más porque me gusta su pantalla, brillo, potencia y forma de funcionar en general. Y no, no es que mi Mac sea necesariamente el amor de mi vida tecnológica. De hecho, macOS y yo tenemos una relación bastante peculiar. Lo utilizo, reconozco que está bien hecho, pero tampoco me paso las noches escribiéndole cartas de amor.

Simplemente, cuando quiero trabajar, necesito que las cosas funcionen sin tener que negociar con el sistema operativo… Un pequeño capricho… Si iPadOS no fuera considerado por diferentes organismos públicos como un sistema operativo móvil, seguramente tendría el iPad de 13” y no usaría ningún MacBook, porque adoro el iPad y realmente me siento muy cómoda usándolo.

Por eso me hace tanta gracia que Apple lleve años intentando convertir el iPad en un ordenador mientras parece que ahora quiere convertir el MacBook en una especie de iPad con teclado incorporado. Parece que en Cupertino alguien ha debido de mirar el panorama y pensar que, después de todo, igual tocar una pantalla no era una idea tan descabellada…

Qué cosas tiene la vida. Y qué memoria más selectiva tiene Apple cuando le conviene. Yo quería un iPad que pudiera sustituir a mi MacBook, no un MacBook que quiera quitarle el trabajo a mi iPad…

Este es el punto en el que empiezo a ponerme seria. Bueno, todo lo seria que Apple me deja ponerme con sus decisiones desternillantes… Yo soñaba con que iPadOS aprovechara de verdad la potencia del hardware, tuviera  más libertad. Tampoco estaba pidiendo que me instalaran un reactor nuclear debajo de la pantalla. Pero Apple decidió que el iPad tenía que avanzar a su ritmo, con sus normas y sus límites. Y mientras tanto, el MacBook ha seguido siendo ese compañero al que recurro cuando necesito dejar de experimentar y ponerme a trabajar de verdad.

Ahora llegan los rumores de una pantalla táctil para el MacBook y, de repente, me encuentro ante una situación bastante absurda. Si el MacBook empieza a ofrecer una experiencia táctil, qué queda para el iPad? Sí, ya sé que una tableta es más ligera, que puedo utilizar el Apple Pencil y que tiene sus propias ventajas. No necesito que nadie me explique que puedo dibujar con ella, escribir a mano o utilizarla cómodamente en el sofá. Lo que necesito es que Apple me explique por qué debería gastarme una cantidad considerable de dinero en un iPad si después tengo que recurrir al MacBook para hacer muchas de las cosas que esperaba poder hacer con él.

Porque el problema no es que el MacBook mejore. El problema es que el iPad parece llevar demasiado tiempo esperando a que Apple se decida a dejarlo crecer. Y ahora resulta que, según dicen los rumores, el hermano mayor podría aprender precisamente aquello que supuestamente hacía especial al pequeño…

A mí me encanta la tecnología. Me encanta probar dispositivos, descubrir posibilidades y encontrar esas pequeñas funciones que terminan haciendo que un producto merezca la pena. Pero también me gusta que las cosas tengan sentido. Y últimamente Apple me está poniendo bastante difícil encontrarlo…

El iPad no necesita que Apple me recuerde constantemente lo potente que es. Necesita que me permita aprovechar esa potencia sin sentir que estoy intentando convencer a un funcionario de Cupertino de que me selle una autorización para abrir dos ventanas.

Y si el nuevo MacBook táctil termina convirtiéndose en una realidad, la comparación será inevitable. No porque el MacBook vaya a ser necesariamente mejor, sino porque Apple habrá puesto sobre la mesa una pregunta que lleva demasiado tiempo esquivando: ¿qué diferencia realmente al iPad del MacBook cuando ambos empiezan a recorrer el mismo camino?

Enhorabuena a todos los genios de Apple. Habéis conseguido que una mujer que adora la tecnología se plantee seriamente si realmente necesita todos los dispositivos de la compañía que tiene… Eso sí que es innovación.

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