Spotify ha conseguido que escuchar música sea una experiencia cada vez más parecida a hacer la declaración de la renta. Tú solo quieres poner tu lista de reproducción, sobrevivir al lunes y fingir que tienes la vida bajo control, pero resulta que ahora también tienes que demostrar que vives donde dices que vives y que tu familia es tu familia. Maravilloso.

La plataforma ha decidido apretar las tuercas de su plan Familiar con una nueva verificación mediante código QR. Si recibes la notificación, tienes siete días para escanearlo junto al administrador de la cuenta. Si no lo haces, puedes perder Premium y quedarte durante doce meses sin poder entrar en otro plan Familiar o Dúo… Doce meses… 1 año… Hay condenas que parecen más proporcionadas por delitos bastante más graves que escuchar música sin haber compartido techo con quien paga la suscripción….

Entiendo, que no comparto, que Spotify quiera evitar que seis amigos, seis compañeros de trabajo o seis desconocidos de Internet se repartan una cuenta diseñada para personas que viven juntas. Las empresas están para ganar dinero y las condiciones de suscripción existen por algo. Hasta ahí, ninguna sorpresa. Pero una cosa es controlar el uso fraudulento y otra convertir al cliente en sospechoso habitual.

Porque las familias de verdad no siempre funcionan como un anuncio de Navidad. Los hijos se van a estudiar fuera, las parejas pueden pasar temporadas en distintas ciudades y hay circunstancias que no caben en una casilla de verificación. La convivencia no siempre es una postal idílica con todos desayunando en la misma cocina.

Pagas por un servicio de música, pero también debes estar pendiente de sus notificaciones, sus plazos y sus posibles sanciones. Como si Spotify no tuviera suficiente con cobrarte cada mes, ahora parece empeñado en examinar tu árbol genealógico inmobiliario.

Lo verdaderamente irónico es que hablamos de una plataforma que presume de conocer tus gustos musicales mejor que tú. Sabe qué canciones escuchas cuando estás triste, cuáles repites hasta la náusea y qué temas te acompañan mientras finges trabajar. Pero, por lo visto, necesita un código QR para decidir si perteneces a una familia.

Spotify, cariño, una cosa es recomendarme canciones y otra pedirme que demuestre mi domicilio para seguir escuchándolas. La música debería unirnos, no obligarnos a organizar una quedada familiar para escanear un código.

Y si para ahorrar unos euros tengo que coordinar seis agendas, perseguir a mis hijos y vigilar una notificación durante siete días, quizá el verdadero Plan Premium sea recuperar la paciencia. Aunque, visto lo visto, esa suscripción todavía no existe.

Deja una respuesta

Te presento mi blog de tecnologia.

Isazul Site está escrito por y para ti. para informarte y darte mi opinión personal sobre el mundo tecnologico contada desde un punto de vista de quién ama las cosas sencillas, no los pixeles o los chips.