Hay algo que Apple consigue hacer mejor que casi nadie y no, no estoy hablando del iPhone, ni del Mac, ni de esas presentaciones en las que una pantalla aparece lentamente sobre un fondo negro mientras una voz nos explica que estamos ante algo que va a cambiarlo todo. Hablo de conseguir que saque la tarjeta de crédito convencida de que estoy tomando una decisión inteligente cuando, en realidad, probablemente estoy pagando por cosas que no necesito. Y sí, aquí estoy hablando de Apple One.

Porque Apple One suena fenomenal. Todo junto. Una sola suscripción. Una sola factura. Apple Music, iCloud+, Apple TV+, Apple Arcade y el resto de servicios incluidos en el plan que corresponda. Todo perfectamente integrado. Todo muy bonito. Todo muy Apple. Y, sobre todo, todo mucho más fácil de pagar sin tener que pensar demasiado en cuánto estás pagando realmente…

Y aquí es donde empieza mi verdadero problema… Llevo demasiados años utilizando productos de Apple como para no reconocer determinadas jugadas. Apple no necesita decirme que necesito algo. Le basta con colocarlo delante de mí, envolverlo cuidadosamente en una experiencia preciosa y dejar que mi propio cerebro haga el trabajo sucio. Y Apple One es un ejemplo maravilloso. 

Apple me dice que puedo tener varios servicios por menos dinero que si los contratara por separado. Pues vamos a ahorrar!!! Ahorrar? Un momento. Ahorrar respecto a qué? Porque si yo quiero Apple Music y necesito almacenamiento de iCloud+, pero Apple One me incluye también Apple TV+, Apple Arcade y otros servicios que apenas utilizo, quizá no estoy ahorrando. Quizá estoy pagando más dinero para tener cosas que no utilizo. Pero como vienen en un bonito paquete y Apple me ha dicho que salen más baratas juntas, mi cerebro decide que aquello es una oportunidad.

Es maravilloso. A veces pienso que si Apple vendiera una caja con diez paraguas porque comprar diez sale más barato que comprar uno, habría gente convencida de que está haciendo una inversión inteligente. Yo incluida. Porque ese es el problema de las ofertas. No necesitamos que algo sea necesario. Solo necesitamos pensar que estamos consiguiendo un buen precio.

Y no voy a ponerme aquí estupenda diciendo que yo nunca he caído en esto. Por supuesto que he caído. Llevo años escribiendo y hablando de Apple, conozco perfectamente sus trucos y aun así sigo cayendo en algunos de ellos. Es una relación bastante parecida a esas en las que sabes perfectamente cómo funciona la otra persona, sabes que te va a convencer y, aun así, no te importa caer… Con las suscripciones me pasa exactamente eso. Un día veo un cargo de Apple y pienso “¿esto qué era?”. Después hago memoria y digo “ah, sí”. Y entonces aparece la frase peligrosa: “Bueno, tampoco es tanto”.

“Tampoco es tanto” es probablemente responsable de más gastos innecesarios que cualquier otra frase de nuestra vida. Porque 5 euros no son mucho. 10 euros tampoco. 15 euros, bueno… Pero multiplica todas esas cantidades por doce y de repente aparece delante de ti una cifra que ya no resulta tan simpática.  Y descubres la gran magia de las suscripciones modernas. No te quitan mucho dinero de golpe, te lo van quitando poquito a poco para que no te dé tiempo a enfadarte.

El “ya que” de Apple One es lo que a mi me pone de los nervios. Ya que tengo Apple One, voy a utilizar Apple Arcade. Ya que está incluido Apple TV+, voy a ver más series. Ya que tengo Fitness+, algún día empezaré a hacer ejercicio. Ya que tengo almacenamiento de sobra con iCloud, voy a organizar mis fotos.

Con Apple Arcade directamente tengo una relación basada en las buenas intenciones. Sé que está ahí. Sé que hay juegos estupendos y que podría aprovecharlo muchísimo más. Pero también sé que si tengo una tarde libre probablemente haré cualquier otra cosa… Nunca me ha gustado jugar, y menos con un teléfono…

Apple TV+ es otro clásico, aunque aquí la cosa es todavía más absurda porque Apple TV+ tiene temporadas en las que me parece imprescindible y otras en las que puedo pasar semanas sin abrirlo. Encuentro una serie que me encanta, la veo, hablo de ella, la recomiendo y pienso que ha merecido la pena pagar la suscripción… Después la termino. Y llega el vacío.

Abro Apple TV+. Miro. Y termino pensando que quizá debería hacer algo productivo con mi vida. Pero no cancelo. Porque siempre aparece el pensamiento de que puede que la semana que viene estrenen algo buenísimo…

No necesito utilizar el servicio hoy. Me basta con imaginar que quizá quiera utilizarlo mañana. Y mañana nunca llega, pero el cargo sí. Puntual. Como un reloj suizo.

Con iCloud+ no me atrevo a bromear demasiado, porque aquí Apple tiene la sartén por el mango… Puedes vivir perfectamente sin Apple Arcade, sin Fitness+. Puedes pasar un mes, o dos, sin Apple TV+. Pero cuando tu vida digital lleva años metida en iCloud, la cosa cambia. Tus fotos están ahí. Tus copias de seguridad, también. Todos tus documentos los tienes en la nube. En definitiva, tu vida está ahí.

Y cuando aparece el aviso de que necesitas más almacenamiento… Pagas. Porque hay determinadas cosas con las que no queremos jugar.

Yo puedo discutir con Apple por muchas cosas y protestar por los precios. Normalmente me burlo del precio de sus accesorios. Si alguna de sus decisiones me parece incomprensible, lo digo sin problema. Pero que mi iPhone deje de hacer copias de seguridad porque no tengo espacio es una experiencia que prefiero evitar.

Así que pago.

La verdad es que no puedo decirte qué uses o no Apple One. Te puedo decir que a mi no me interesa, pero a ti te voy a recomendar algo que nunca suelo hacer cuando escribo un artículo sobre Apple y es que utilices una calculadora. Sí. Ese pequeño invento que Apple lleva años incluyendo en el iPhone y que probablemente utilizamos menos de lo que deberíamos.

Tienes que sumar lo que pagarías por separado por los servicios que realmente utilizas, y comparar. Si utilizas Apple Music, necesitas iCloud+ y consumes Apple TV+ habitualmente, Apple One puede tener sentido. Si además utilizas otros servicios incluidos, todavía más.

Por ahora con las suscripciones intento mantener cierta dignidad.

Porque una cosa es ser fan de Apple y otra muy diferente es pagar una cuota mensual por un servicio que no sabes ni dónde está.

Así que, si estás pensando en contratar Apple One, mi consejo es muy sencillo. No lo hagas porque Apple te diga que ahorras. Hazlo si tú ahorras. No lo contrates porque incluye muchas cosas. Contrátalo porque utilizas muchas cosas y te sale a cuenta.

No pienses en todo lo que podrías hacer con Apple TV+, Arcade o Fitness+. Piensa en lo que haces realmente. Porque si no, puedes terminar pagando todos los meses por una colección de servicios que utilizas menos que la aplicación de Bolsa.

Apple puede conseguir que quiera un iPhone que no necesito, unos AirPods que mucho menos y un Apple Watch que ni de broma necesito, pero por ahora no ha conseguido que pague todos los meses por servicios que no utilizo… Repito que no lo ha conseguido POR AHORA. 

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