Tengo un iPhone que cuesta lo suyo, un Apple Watch, unos AirPods, un iPad Pro, un MacBook y probablemente suficiente tecnología en casa como para montar una pequeña Apple Store clandestina.

Y ahora resulta que una de las cosas que más me está llamando la atención cuesta unos pocos euros… Bienvenidos al maravilloso mundo de las pegatinas NFC. Porque sí, es una pegatina. No tiene pantalla. No tiene batería. No tiene botones. No tiene a Siri dentro esperando que le cuente mis problemas. Y, sin embargo, puede conseguir que mi iPhone haga cosas automáticamente.

Pero vayamos por parte. Os voy a contar que es y que significa esa cosa tan simple. NFC significa Near Field Communication, es decir, comunicación de campo cercano. La explicación tecnológica simple, es que se trata de una pequeña etiqueta con un chip que puede comunicarse con un dispositivo compatible cuando lo acercamos. La explicación que me interesa a mí es mucho más sencilla y es que es una pegatina que puede hacer que el iPhone reaccione cuando lo acercamos.

Lo que pasa es que el iPhone detecta el chip NFC y, si hemos configurado previamente una automatización, puede ejecutar una acción. Aquí es donde aparece la aplicación Atajos, que Apple lleva años escondiendo en nuestro iPhone como si quisiera que la descubriéramos por accidente.

Te voy a enseñar a configurar una pegatina NFC, porque realmente merecen la pena!! La primera vez parece más complicado de lo que realmente es.

Abres la aplicación de Atajos en el iPhone. Después entras en Automatización y creas una nueva automatización personal. Seleccionas NFC y acercas la parte superior del iPhone a la pegatina. El teléfono la detectará y podrás darle un nombre. Después decides qué quieres que ocurra cuando el iPhone reconozca esa etiqueta. Y aquí empieza el festival.

Puedes hacer que abra una aplicación, active un modo de concentración, reproduzca música, abra una página web, ejecute un atajo o encadene varias acciones... Una auténtica pasada!!!

En las automatizaciones del iPhone, la etiqueta puede actuar simplemente como disparador. El iPhone identifica la etiqueta y ejecuta la automatización que hemos configurado.

Hay diferentes tipos de etiquetas NFC y distintas capacidades de almacenamiento. Para empezar con automatizaciones sencillas del iPhone, lo importante es comprar etiquetas NFC compatibles y de un vendedor fiable. No hace falta comprar una etiqueta que parezca diseñada por la NASA. De hecho, cuanto más sencilla sea, mejor. La gracia está precisamente en que cuesta poco y podemos experimentar.

La gente me pregunta si son seguras. Yo les digo que como con cualquier tecnología, hay que utilizar un poco el sentido común. No deberíamos acercar nuestro teléfono alegremente a etiquetas NFC desconocidas sin saber qué contienen o qué pretenden hacer. Y mucho menos configurar automatizaciones con acciones que no entendamos.

Pero una pegatina NFC correctamente configurada por nosotros puede ser una herramienta bastante práctica.

Me hace cierta gracia que después de tantos años hablando de inteligencia artificial, procesadores cada vez más potentes, cámaras profesionales y teléfonos innovadores y carísimos, una de las cosas que más me ha sorprendido últimamente sea una pegatina de unos pocos euros. Pero quizá precisamente ahí está la cuestión. No siempre necesitamos otra función espectacular. A veces solo necesitamos que algo que hacemos veinte veces al día pase a hacerse con un gesto. Porque yo no quiero que mi iPhone haga más cosas… lo que quiero es hacer menos cosas yo, que para eso llevo años pagando por un ecosistema supuestamente inteligente. Y si algún día Apple consigue que una pegatina NFC me recuerde dónde he dejado las llaves, entonces ya directamente le cedo las escrituras de mi casa. Eso sí. La pegatina no me la cobres a precio de Apple. Que bastante tenemos ya.

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