Hay algo maravilloso en trabajar en tecnología desde hace tantos años, y es la capacidad que tengo para aprender a detectar el humo, y para saber que cada vez que Apple dice que algo es “revolucionario”, conviene sentarse, respirar hondo y esperar a ver cuánto cuesta.
Y ahora llega el iPhone plegable…. Sí. Ese del que llevamos hablando años y que parecía que iba a llegar antes que algunas reformas de mi casa, pero que al final se ha retrasado mucho. Ese que todos los fabricantes llevan tiempo enseñándonos mientras Apple observaba desde una esquina con esa tranquilidad tan suya de quien parece decir: “Vosotros id probando, que ya llegaremos nosotros”.
Los de Cupertino han confirmado su próximo gran evento para el 9 de septiembre, y todo apunta a que allí veremos los nuevos iPhone 18 Pro/Pro Max y, si los rumores aciertan, el primer iPhone plegable de la historia y los futuros Apple Watch.
Pero con el iPhone Plegable empieza el espectáculo. No se llamará iPhone Fold, dicen los rumores que se llamará iPhone Ultra… No se yo, porque Samsung tiene un Fold y un Ultra…
También se rumorea que va a costar algo más de 2000 dólares, que serán casi 3000 euritos… al tiempo.
Se dice que va a tener una pantalla exterior de 5,5 pulgadas y una pantalla interior de aproximadamente 7,8 pulgadas. Es decir, cerrado tienes un iPhone. Lo abres y tienes una especie de mini iPad.
La multitarea podría convertirse en una de sus grandes bazas. Aunque conociendo a Apple, probablemente primero tendremos que esperar a que alguna actualización de iOS decida que el plegable puede hacer aquello que cualquier Android lleva haciendo tres años. Pero con una animación preciosa, eso sí.
Comentan que Apple ha tardado tanto en sacarlo porque el principal objetivo que se marcó era conseguir que la pantalla tuviera una arruga o pliegue prácticamente invisible. Según los últimos rumores, el iPhone podría utilizar vidrio ultrafino y una compleja combinación de materiales y tecnologías para conseguirlo. También se ha hablado de una bisagra con componentes de metal líquido.
Y yo lo entiendo perfectamente. Porque si voy a gastarme más de 2.000 euros en un teléfono, quiero que la única arruga visible sea la que tengo yo.
Los rumores también hablan de un grosor de aproximadamente 4,5 milímetros cuando esté abierto. Es decir, algo extremadamente fino que sabemos lo que conlleva… sacrificios.
Debido a la finura, el iPhone plegable podría llevar solo dos cámaras traseras de 48 megapíxeles, una principal y otra ultra gran angular. Con lo que Apple dejará el teleobjetivo para los modelos Pro… Y aquí tenemos una situación preciosa. Apple podría vendernos el iPhone más caro de su historia… con menos cámaras que un iPhone Pro Max.
Estoy deseando escuchar cómo explican esto.
Porque una cosa es quitar el cargador para salvar el planeta y otra quitar una cámara para salvar los milímetros.
Pero si hay un rumor que realmente me ha gustado, es la vuelta del Touch ID… Esto sí que me parece maravilloso. Después de años diciéndonos que Face ID era el futuro, el futuro podría volver a ser poner el dedo en un botón.
Los rumores apuntan a que el plegable prescindirá de Face ID y recuperará Touch ID integrado en el botón lateral, principalmente porque no habría espacio suficiente para todo el sistema TrueDepth.
Porque en tecnología hemos llegado a un punto maravilloso en el que una innovación consiste en recuperar algo que funcionaba perfectamente.
Y llegamos a mi apartado favorito. El precio!!! Los rumores sitúan el precio del plegable entre 2.000 y 2.500 dólares, aunque existen estimaciones diferentes. Algunas informaciones incluso apuntan a configuraciones que podrían acercarse a los 3.000 dólares en las capacidades superiores.
A estas alturas de mi vida he aprendido algo importante: cuando un producto tecnológico cuesta una cantidad que requiere una pequeña reflexión espiritual antes de comprarlo, probablemente no lo necesito.
Pero también he aprendido otra cosa. Soy periodista tecnológica. Y tengo un problema. Me gusta Apple. Así que estamos fatal, porque llevo toda la vida diciendo que no necesito un teléfono que se doble y siendo realistas, tampoco necesitaba un iPhone Pro, ni una pantalla de 120 Hz, ni pagar lo que cuesta un Mac por un móvil. Y aquí estoy…







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