Según pasan los años, una empieza a sospechar que Apple ya no quiere venderte tecnología. Quiere directamente instalarse en tu casa, sentarse en el sofá y decidir cómo vas a entrar, cómo vas a salir y, si le damos tiempo, probablemente también cuándo debes sacar la basura.
Primero fue el iPhone, después el Apple Watch, luego los AirPods, el HomePod, las luces, las cámaras, los enchufes y todo aquello que Apple considera que debe formar parte de ese maravilloso ecosistema en el que entras voluntariamente y del que luego ya veremos cómo sales. Y ahora parece que ha llegado el turno de la puerta. Sí, la puerta de mi casa también podría convertirse en un accesorio Apple. Y yo ya te digo, sin paños calientes, que quiero la dichosa cerradura.
Dicen las filtraciones que Apple estaría preparando, junto con LG, una nueva estrategia para el hogar inteligente en la que habría una cerradura inteligente, cámaras, timbre con vídeo, sensores y otros dispositivos destinados a integrarse con Apple Home. La cerradura, según las informaciones que han aparecido, utilizaría tecnologías como Ultra Wideband para detectar cuándo estamos cerca y permitir el desbloqueo automático, además de otras opciones como códigos, toque y una llave física de emergencia.
La necesito en mi vida, porque como todos sabéis tengo el maravilloso problema de ir perdiendo las llaves y no saber nunca dónde las he dejado, con lo que la cerradura inteligente verdaderamente puede ayudarme. Solo puedo decir que por fin Apple ha pensado en que mi verdadero problema tecnológico es el de muchísima gente. Apple puede desarrollar el chip más avanzado de la historia, entrenar modelos de inteligencia artificial capaces de resumir una reunión de dos horas y fabricar un teléfono que probablemente sea capaz de detectar hasta cuándo estoy mintiendo, pero yo sigo entrando en casa como una cavernícola tecnológica: el bolso en una mano, el móvil en la otra, una bolsa colgando del brazo e intentando localizar unas llaves diminutas que hace treinta segundos estaban en mi bolsillo… Por eso, cuando leo que la futura cerradura podría reconocer que me estoy acercando gracias a Ultra Wideband y abrirse automáticamente, no siento miedo ante el avance de la tecnología. Siento alivio. Quiero llegar a mi casa, acercarme a la puerta y que se abra. Porque a estas alturas de mi relación con Apple me parece perfectamente razonable que mi iPhone sepa dónde estoy, qué música escucho, qué aplicaciones utilizo, qué cosas compro y probablemente hasta qué demonios estaba buscando en Google el martes a las once de la noche. Lo mínimo que puede hacer es saber que soy yo cuando llego a mi propia casa.
Eso sí, hay algo que me encanta especialmente de todo esto: la cerradura podría seguir teniendo una llave física. Porque me parece fantástico que Apple quiera llevarnos al futuro, pero yo necesito que alguien conserve un pequeño vínculo con la Edad de Piedra por si acaso. Después de tantos años usando dispositivos que necesitan cargarse, actualizarse, sincronizarse, reiniciarse y, en ocasiones, ser tratados con la delicadeza emocional que se le dispensa a un adolescente enfadado, no quiero descubrir que no puedo entrar en mi casa porque la cerradura tiene un 2 % de batería. Por eso me parece estupendo que exista una alternativa física. Porque la tecnología está muy bien, pero hay determinadas situaciones en las que una quiere tener la posibilidad de meter una llave en una cerradura y terminar con el asunto.
Además, Apple ya tiene una tecnología llamada Home Key que permite utilizar dispositivos como el iPhone o el Apple Watch como llave digital en cerraduras compatibles. Y eso abre la posibilidad de dejar de repartir llaves como si estuviéramos en una película de los años noventa.
Personalmente pienso que una cerradura por sí sola no tiene nada de revolucionario, además hace muchos años que existen cerraduras inteligentes. Lo interesante sería que Apple consiga que la cerradura deje de sentirse como otro cacharro y se convierta en una pieza más del ecosistema. Que yo llegue a casa y funcione y pueda comprobar desde el iPhone si está cerrada. Y que, por favor, no me mande una notificación cada cinco minutos diciéndome que la puerta está cerrada.
Aunque, siendo sinceros, tampoco me sorprendería…







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