Cada pocos años, el ecosistema Apple necesita un nuevo dispositivo. Algo que repetir en titulares, keynotes y debates de barra tecnológica. Hubo un tiempo para “la era post-PC”, otro para “la computación espacial” y, cómo no, para “la inteligencia artificial que ahora sí que sí”. El próximo en la lista ya está calentando en la banda, ya que el 2026será el año de los plegables de Apple, según los entendidos.
La frase suena familiar porque no habla tanto de un producto como de una necesidad narrativa. Apple no llega tarde; Apple llega cuando el mercado ya ha aprendido a equivocarse. Esa es la teoría. Y en el caso de los plegables, el mercado lleva años equivocándose con bisagras frágiles, pantallas que se marcan con solo mirarlas y precios que hacen que el concepto de “premium” parezca humilde.
Apple observa, toma notas, espera… y en 2026 aparece con el plegable perfecto. No va a ser uno más. Será el que la gente sí va a usar. El que, casualmente, redefina una categoría que ya existía pero que nadie había entendido bien hasta que Cupertino la explicó en una diapositiva minimalista.
Apple no necesita lanzar un plegable para dominar la conversación sobre plegables. Le basta con dejar caer que lo está considerando. El rumor hace el resto. El calendario también.
Se dice que el plegable de Apple, no será revolucionario en lo técnico. Será revolucionario en lo simbólico. Convertirá un experimento de nicho en un objeto deseable, caro y, por supuesto, imprescindible… al menos durante un ciclo de noticias.
Este será el año en el que todo encaja. El año en el que Apple vuelve a llegar tarde, pero a tiempo para reescribir la historia. Porque en Cupertino no venden pantallas que se doblan. Venden la idea de que esperar siempre fue la decisión correcta…
Por cierto, según Mark Gurman en septiembre no veremos un iPhone plegable, veremos dos… el iPhone Fold y el iPhone Flip…









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